REFLEXIONES DESDE EL CORAZÓN

 

¿NEBULOSA?

 

 

Gervasio Portilla | 04.07.2020


 

 

Lo podemos llamar el “sudoku” venezolano, son hechos ocurridos que pueden tener o no relación entre si, pero que al menos, dejan todo un misterio detrás, que con el tiempo irá conociéndose y que descifrará lo que hoy es todavía una nebulosa.

Un misterio raro, casi de película de suspense y con personajes relacionados de una u otra forma con el régimen venezolano.

Por un lado, el ex embajador español en Venezuela en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Raúl Morodo, acusado en la Audiencia Nacional de haber realizado presuntos pagos a José Vicente Rangel, mano derecha en su día de Hugo Chávez; la confirmación a la Audiencia Nacional por parte de la autoridades suizas de que la familia Morodo, posee cuentas millonarias en Suiza y la investigación policial española que dice acreditar que la familia Morodo recibió presuntamente un total de 5,4 millones de euros procedentes de falsos informes para la petrolera venezolana PDVSA.

Por otro lado, hay que señalar la muerte del ex alto cargo de PDVSA, Juan Carlos Márquez tras declarar en la Audiencia Nacional; en el registro de su casa donde falleció se encontraron 38.760 euros.

También, en todo este cúmulo de casualidades, hay que destacar la desaparición poco antes de su extradición a Estados Unidos desde Madrid, de Hugo Armando Carvajal, también, persona muy vinculada en su día a Hugo Chávez y acusada por las autoridades de los Estados Unidos de querer introducir con la ayuda de las FARC, cocaína en el país norteamericano.

Este suceso por cierto, levantó al parecer muchas suspicacias en la autoridades norteamericanas con el proceder de las autoridades españolas.

Por otro lado, tenemos la sospechosa visita nocturna de Delcy Rodríguez en el aeropuerto de Barajas y las dudas que levantó a nivel nacional e internacional la visita de una persona que tenia prohibida su entrada en territorio de la UE.

Estos asuntos, pueden no estar relacionados entre si, pero si crean muchas incógnitas, que esperemos se puedan despejar con el paso del tiempo.

 

Gervasio Portilla García,
Diácono permanente y periodista