Pregunta: ¿Cómo actuarían Inglaterra o Francia en lo de Ceuta?
Miguel del Río | 10.08.2026
El mal cuerpo y cabreo que deja al país lo acontecido en Ceuta es tremendo. Tal contrariedad se concentra sobre todo en la debilidad que mostramos ante el vecino marroquí. Nos dispensa sucesos que no se atrevería a proferir contra otros grandes de la UE, tan generosa en la compra de productos marroquíes en detrimento de los europeos. En tiempos de tanta inseguridad, hacer el canelo en política exterior es algo que un país serio no se puede permitir. España se empeña en no generar el debido respeto y temor. Desde luego, Marruecos es quien mayormente representa la rivalidad, que va en aumento y nunca encuentra la debida respuesta.
El actual Gobierno de España, también otros anteriores, con respecto a Ceuta y Melilla, y la política de persistente acoso por parte de Marruecos a estos dos territorios españoles, debería hacer suya una frase que Winston Churchill acuñó para evitar la invasión de Inglaterra por parte de los alemanes: “Nunca me preocupo por la acción sino por la inacción”. Ahora que cito a aquel primer ministro inglés, me hago una pregunta que muchos españoles acostumbran igualmente a plantearse cuando nuestro país hace el ridículo en política exterior o muestra claros signos de debilidad ante ataques externos,que no reciben honrosa reacción gubernamental. Esa pregunta es lo que hubieran hecho Inglaterra o Francia de sufrir ellos lo recientemente acontecido en Ceuta.
Nada. No hubieran tenido que plantearse respuesta alguna, ni militar, ni policial, ni de sus eficaces servicios de inteligencia, en Reino Unido conformados por el MI5 (seguridad interior), el MI6 (exterior) y el GCHQ (ciberseguridad). ¿Por qué? Sencillamente, porque Marruecos no se hubiera atrevido a mandarles 72.000 de sus ciudadanos. Lo habitual, en cambio, con España, es problema tras problema. Luego hablaré de las fuerzas de seguridad españolas y cómo ha quedado tocada su reputación, tras la nueva machada marroquí.
Este es un artículo de opinión, no una crónica de lo acontecido, que doy por hecho conoce, pese a ser agosto vacacional, y pese a la desinformación imperante en este país, empeñada como está la televisión pública en contar las cosas a revés de como ocurren, o directamente ocultarlas al espectador. Seguramente la BBC británica (British Broadcasting Corporation) o France Televisión, igualmente públicas, no hubieran actuado tan deleznablemente como TVE (¿crisis humanitaria?), aunque solo fuera por respeto a los ceutíes y el pánico que les invadió (de invasión), entre el 30 y 31 de julio de 2026, al verse asaltados por 72.000 marroquíes. El Gobierno mantiene que la gran mayoría ya han sido devueltos a su país, pero la Guardia Civil aún busca a miles de ellos.
Cada vez que ocurre una calamidad en España podemos darnos por abandonados a nuestra suerte, ya que no hay reacción, y de ella acción y solución. Ahora es Ceuta, y antes fue la DANA en Valencia (237 víctimas), los arrasadores incendios que han regresado por hacerse todo mal (220.000 hectáreas quemadas), y ya no hablemos del estado de las infraestructuras, que hacen descarrilar trenes a más de 200 k/h (46 muertos). No se está a lo que se debe, y puede que una de las causas sea el carrusel de casos de corrupción en que están inmersos muchos cargos, aunque la televisión pública española discreparía evidentemente de esto que digo.
Creo que tapar todo lo que está sucediendo, aunque tengas a todos los medios de comunicación contando los relatos que te convienen, ya no cuela. Lo de Ceuta es la gota que colma el vaso de lo que se puede llegar a soportar en democracia. Nadie tiene la culpa de nada. Nadie se responsabiliza de los reveses continuos para el país. Bueno sí, porque ahora resulta que los servicios de información españoles no alertaron de la llegada masiva de marroquíes, y el Gobierno no pudo actuar.
Antes anunciaba que hablaría de las fuerzas de seguridad españolas, integradas en la OTAN (también estamos en choque), y la pésima imagen dada al mundo sobre la defensa de la integridad territorial de España, tal y como ha sucedido. En la lista top de los mejores ejércitos del mundo, el español ocupa un respetable puesto 17. Contamos con alrededor de 117.000 militares. Casi nunca se les ve cuando más se les necesita. Y no es precisamente por culpa de ellos. Son las órdenes, que muchas veces no llegan. ¿Para qué entonces un ejército?, ¿se utilizan bien para nuestra protección los 35.000 millones de euros de gasto militar anual?
Marruecos, por contra, está en el puesto 59, aunque cuenta casi con el doble de soldados. En sí, estos datos no tratan de confrontar fuerzas. Con esta última acción, los marroquíes han llevado a cabo un nuevo experimento sobre la reacción (débil) del otro lado, en caso de ir a mayores en un futuro. ¿Y qué se piensa en el resto de la Unión Europea? Pues hay enfado que va en aumento. Tras alguna nueva cumbre de líderes europeos, Bruselas hace siempre comunicados de feliz sintonía entre socios. A nadie le es ajeno que la actual política migratoria de España está creando grietas en el resto de la Unión, y ahí queda la reacción de Italia y Francia al respecto de lo sucedido, pidiendo reforzar sus fronteras, volviendo a los antiguos controles. Que yo sepa, no hay medidas UE auténticamente eficaces para que no se repita semejante asalto. La desconfianza está servida. Mucha culpa la tiene España por ir en sentido contrario al resto. Históricamente, nuestro país es bien conocedor de lo que es el aislamiento. Ahora bien, en los tiempos que corren, provocarlo nosotros mismos con políticas incongruentes, es de necios e insensatos. Y Marruecos bien lo sabe.
Miguel del Río