COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

 

NUESTRA VERDADERA PATRIA ESTÁ EN EL CIELO

 

 

“COHABITAR AMANDO Y MORIR PERDONANDO: Tras el signo de vivir, desvividos por donarse y de fenecer con el propósito de enmienda en los labios, todo se transforma en resplandor y esplendor, a imagen del cuerpo glorioso de Cristo. Bajo el abstraído soplo, es como se logra uno verse internamente, uniéndose a Dios y a su voluntad. La auténtica versatilidad se da en el moverse y en el removerse de la fe, afrontando miedos desde la convicción, sabiendo que Él nos acompaña en cada paso.”

 

 

 

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 28.02.2026


 

 

 

I.- UN DESTELLO EN EL CAMINO CUARESMAL

Cada día es un diario de pasmos,
que nos alumbra a estar absortos,
a elevar la mirada en cada senda,
para ganar apariencia y hondura,
pues uno es lo que es su interior.

Encandilados a la mística orante,
esforcémonos por abrazar la cruz,
por hacer penitencia el penitente,
por recogernos y acoger miradas,
por ser de Dios y a Dios regresar.

Tome savia este deseo en el alma,
dejemos que su albor nos invada,
y se irradie en nuestra existencia;
porque sólo perseverando con Él,
loamos su gloria que nos recobra.

 

 

II.- SIGUIENDO A JESÚS TODO SE ALCANZA

Ascendamos y encendamos vida,
fijemos la mirada en nuestro ser,
establezcamos puentes de unión;
que el camino es para purificarse,
no para atormentarse y no vivirlo.

Jesús se relaciona como humilde,
como apacible y súbdito celestial,
como servidor precioso y preciso,
deseoso de tomar nuestras cruces,
entregando sus dones en ofrenda.

Únicamente siguiendo sus pasos,
se pueden completar las virtudes,
traspasar los desiertos mundanos,
y reconocer su misma hermosura,
en los rostros de nuestros amigos.

 

 

III.- CONTEMPLAR A JESÚS TRANSFIGURADO

Todo se cambia, nada permanece;
lo nuestro es contemplar el andar,
vernos y reconocernos en camino,
pensar y repensar lo que aguardo,
escucharse y despertar del letargo.

Que sea el espíritu el que se viva,
el que se muestre a latido abierto,
para que ilumine nuestros pasos,
e inflame nuestro corazón de luz,
y nos saque de esta somnolencia.

Anhelamos descubrir el Crucifijo,
manifestar el deseo de trascender,
transfigurar nuestros soles en paz,
con la firme providencia anímica,
y bajo el sol del amparo Redentor.

 

 

Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
28 de febrero de 2026