COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO
EL AUXILIO DEL AMOR DIVINO
“CON LA SABIDURÍA DE DIOS; SE VUELVE AL CORAZÓN: La primicia de Jesús está, esencialmente, en el hecho de que él mismo llena los preceptos con el amor del Altísimo, con la fuerza del Paraclito que mora en él. Nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a su orante soplo, para reabrirnos mar adentro con la cruz salvífica y pasar, de ser instrumento de muerte, a ser signo de vida. Lo revelador es no encerrarse en uno mismo, amar y dejarse amar con decisión.”

Víctor Corcoba Herrero, Escritor | 14.02.2026
I.- AMA A DIOS, CON TODO EL ALMA
Estamos convocados a la caridad.
Nada somos sin su labor habitual,
de plantarla y replantarla a diario.
Es nuestra vocación por dignidad,
y nuestra evocación por rectitud.Quien ama tiene el don del gozo,
la firme alegría de la expectativa,
y el tenaz regocijo de apreciarse;
de darse, donarse y de refundirse,
con el gran amor que es el Señor.Necesitamos su bendito renuevo,
para poder peregrinar en plenitud;
esta es una gracia que el Altísimo,
con su compasión y su clemencia,
nos otorga sin espera y con apego.
II.-Y, AMA AL PRÓJIMO, COMO A TI MISMO
El hacer de cada día es el aprecio,
no el precio de lo que se coopera;
porque no me basta amar a Dios,
si el prójimo no se aloja próximo,
para que el amor nos magnetice.Todos somos imagen del Creador,
y palpitación del fruto de su celo;
composición de un obrar celestial,
y textura de una huella endémica,
que nos activa el ritmo de pasión.Nadie como nuestro Crucificado,
que hizo siempre lo que al Padre
le agrada, supo conciliar heridas,
para regenerarnos solidariamente,
con los dones beatíficos del bien.
III.- PUES, AQUEL QUE NO AMA, YA ESTÁ MUERTO
Somos hijos del amor y del amar;
hasta el extremo, que hay miradas
que matan y gestos que enfrentan,
palabras que nos trituran el alma,
y acciones que nos dejan sin voz.Servir a la vida cuidando al otro,
al análogo que va a nuestra vera,
esperando de nosotros el aliento,
de sentirse custodiado y asistido,
y deseoso de hallarse hermanado.Pobre de aquel que no se observa,
que no vive la piedad del legarse,
que todo lo infunde de venganzas,
y que todo lo confunde con odios,
pervirtiendo incluso su existencia.
Víctor Corcoba Herrero
corcoba@telefonica.net
14 de febrero de 2026