De Libros
¿Es posible una política cristiana?
La profesora Émilie Tardivel imparte las asignaturas de filosofía moral y antropología religiosa en la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Estrasburgo.
José Francisco Serrano Oceja | 19/10/26
- Reflexión sobre la política cristiana
- Qué dice la propuesta cristiana sobre el poder
- Los cristianos deben vivir como extranjeros
- “Bien de la Comunión”
Reflexión sobre la política cristiana
A partir de una reflexión bien trabada de Romanos 13,1, “Todo poder viene de Dios”, desarrolla en este libro una pertinente e interesante reflexión sobre la política cristiana, en el sentido de si existe una política que se pueda calificar como cristiana y cuál sería la naturaleza de esa política.
Su ámbito de reflexión combina un conocimiento minucioso del pensamiento apologético y patrístico como de los autores contemporáneos, principalmente del mundo francés.
Qué dice la propuesta cristiana sobre el poder
En un tiempo en el que afloran, por un lado, las violencias, algunas calificadas como de religiosas, y por otro las narrativas teo-políticas, incluso en el ámbito de los denominados tecnócratas, véase el caso de P. Thiel, es muy conveniente tener en cuenta qué dice la propuesta cristiana sobre el poder y cómo esta propuesta puede ayudar a un adecuado concepto del poder y de la política.
El Papa Francisco recordó ante el Parlamento europeo que “es el olvido de Dios, y no su glorificación, lo que engendra violencia”.
La pregunta clave del libro es: ¿Existe una política cristiana como modo específico de vivir los cristianos en la ciudad, en la sociedad? La fe cristiana implica una doctrina social, al mismo tiempo, ¿implica una doctrina política? ¿De qué tipo?
Para responder a esta pregunta es necesario que los cristianos tengan una buena comprensión histórica, filosófica y teológica de sí mismo.
Sostiene nuestra autora que la ciudadanía cristiana no consiste, en modo alguno, ni en promover, ni en ejercer una doctrina política, sino que es esencialmente una manera de vivir en la ciudad. Hay una “Politeia cristiana” pero no una forma de “res publica cristiana”.
Los cristianos deben vivir como extranjeros
La mejor manera de vivir en la ciudad, en la sociedad, de los cristianos es tener en cuenta la paradoja. ¿Cuál es esa paradoja? La escrita en la “Carta a Diogneto” y en la “Ciudad de Dios”, de Agustín, y otros textos de ese momento, la afirmación de que los cristianos deben vivir como extranjeros. Es esa distancia cívica la que preserva al cristianismo de tendencias idolátricas.
¿Cómo hacer eso en la práctica? Lo dice san Justino: “Vivir según la razón y en huir del mal”. Vivir según la razón conecta con la cuestión de las leyes y con el derecho natural.
La forma de vida se basa en lo que la autora denomina “la paciencia del amor”, que convierte el bien común en bien de todos y que se traduce en el no a las formas de idolatría, la búsqueda de la paz y el respeto a la libertad. Criterios estos básicos para discernir un poder legítimo de un poder ilegítimo.
“Bien de la Comunión”
Con un notable conocimiento y uso de las fuentes primeras del cristianismo, Tardivel ofrece también una explicación interesante sobre el martirio cristiano.
Influida por el pensamiento de Gaston Fessard plantea, al final del libro, la cuestión de la utilidad pública de los cristianos, es decir, cuál debe ser la contribución de los cristianos a la sociedad.
Introduce aquí novedosas perspectivas no sólo sobre el respeto al poder, sino también sobre la necesidad de una distancia crítica que le recuerde cuál es la fuente de su autoridad, dado que la propuesta cristiana universaliza los fines del poder, la subordinación del Bien de la Comunidad y la Comunidad del bien al “Bien de la Comunión”.
Émilie Tardivel,
Todo poder viene de Dios.
Encuentro, 2026.