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La Fundación DeClausura lanza DeJóvenes, un proyecto para acercar la vida contemplativa a la juventud

 

La iniciativa combina contenidos en redes sociales, testimonios de jóvenes monjes y monjas, experiencias de convivencia en monasterios y Horas Santas.

 

 

 

02/10/26 | Marta Santín


 

 

 

  1. La vida contemplativa, poco conocida entre los jóvenes
  2. El sentido de la clausura
  3. Conocer: jóvenes que cuentan su propia vocación
  4. Ayudar: vivir unos días con una comunidad
  5. Orar: entrar en la experiencia de la clausura

 

 

 


Monasterio de San Leandro de Sevilla.
Foto: Antonio Del Junco. Fundación DeClausura

 

 

 

La Fundación DeClausura ha puesto en marcha DeJóvenes, un nuevo proyecto destinado a acercar la vida contemplativa a las nuevas generaciones.

 

La vida contemplativa, poco conocida entre los jóvenes

La iniciativa pretende que los jóvenes conozcan de primera mano una vocación que, según constata la propia Fundación, sigue siendo poco conocida entre ellos y que puede generar preguntas y prejuicios cuando no se dispone de información sobre cómo es realmente la vida en un monasterio.

El proyecto se ha presentado el 1 de octubre, coincidiendo con la festividad de Santa Teresita de Lisieux, patrona de las misiones desde la oración de la clausura. La Fundación DeClausura explica que lleva más de un año trabajando en esta iniciativa, concebida como un instrumento para facilitar que los jóvenes puedan acercarse "con naturalidad" a la vida contemplativa y descubrir la belleza de esta vocación.

 

El sentido de la clausura

La pregunta que está detrás de DeJóvenes es sencilla: ¿qué saben realmente los jóvenes sobre la vida contemplativa? Desde la Fundación señalan que son habituales cuestiones como qué es exactamente la vida contemplativa, cuál es el sentido de la clausura, si las personas que entran en un monasterio lo hacen libremente o cómo transcurre el día a día de alguien que ha decidido dedicar su vida a la oración.

"Nadie puede amar lo que no conoce", recuerda la Fundación, citando a san Agustín. Por eso, DeJóvenes pretende responder a esas preguntas acercando a los jóvenes a la realidad de los monasterios, pero no únicamente a través de información, sino también mediante el contacto directo con las comunidades.

 

Conocer: jóvenes que cuentan su propia vocación

La primera pata del proyecto es conocer. Para ello, la Fundación ha creado un perfil específico en Instagram, @dejovenes_oficial, y una página web, donde irá publicando diferentes contenidos sobre la vida contemplativa.

Uno de los elementos centrales serán los testimonios de hermanas y hermanos jóvenes que han sentido la llamada a la vida contemplativa y han decidido responder a ella. La intención es mostrar que esta vocación no pertenece únicamente al pasado ni está protagonizada exclusivamente por personas de avanzada edad, sino que también hay jóvenes que actualmente han optado por esta forma de vida.

La Fundación considera que conocer sus historias puede ayudar a otros jóvenes a plantearse preguntas sobre su propia vida y, al mismo tiempo, contribuir a desmontar ideas preconcebidas sobre la clausura.

La web ofrecerá además información sobre las distintas órdenes y familias monásticas, con el objetivo de mostrar la diversidad existente dentro de la vida contemplativa. A este contenido se sumará un santoral con la vida de diferentes santos relacionados con esta vocación.

De esta manera, las redes sociales y los contenidos digitales se convierten en la primera puerta de entrada a una realidad que normalmente resulta poco accesible para quien no ha tenido contacto con un monasterio.

 

Ayudar: vivir unos días con una comunidad

La segunda dimensión de DeJóvenes será más experiencial. Bajo el epígrafe "Ayudar", la Fundación organizará misiones de uno o varios días en las que los jóvenes podrán convivir con una comunidad contemplativa.

La propuesta no se limitará a visitar un monasterio. Los participantes podrán colaborar con las necesidades que tenga la comunidad, compartiendo durante ese tiempo algunas de sus actividades y experimentando de una manera más cercana el servicio y la vida monástica.

El objetivo es que el conocimiento de la clausura no se quede únicamente en una explicación teórica. La experiencia permitirá a los jóvenes acercarse a las personas que han elegido esta vocación, conocer su día a día y descubrir cómo se organiza una comunidad cuya vida está centrada en la oración.

La Fundación DeClausura ya ofrece actualmente experiencias monásticas en las que es posible pasar unos días de retiro, silencio y oración junto a comunidades contemplativas.

 

Orar: entrar en la experiencia de la clausura

El tercer pilar será la oración. DeJóvenes convocará Horas Santas en distintos conventos, concebidas como una oportunidad para que los jóvenes puedan acercarse a la oración propia de las comunidades contemplativas.

La Fundación pretende así poner en contacto a jóvenes y comunidades no solo desde el conocimiento o el voluntariado, sino también desde la oración compartida. La iniciativa parte de la idea de que la oración constituye una vocación universal de todos los católicos y que la vida contemplativa puede ayudar a redescubrir su valor.

Estos tres ejes —conocer, ayudar y orar— coinciden con los pilares que orientan el trabajo general de la Fundación DeClausura. Su misión es dar a conocer la razón de ser, la belleza y la importancia de la vida contemplativa y contribuir al sostenimiento de monasterios y conventos.

Con DeJóvenes, la Fundación quiere trasladar ese objetivo específicamente al público joven. La iniciativa busca que los monasterios dejen de ser para muchos jóvenes una realidad desconocida y que puedan acercarse a ellos para escuchar testimonios, conocer distintas formas de vida monástica, colaborar con las comunidades y compartir momentos de oración.

El proyecto ha sido confiado a Santa Teresita de Lisieux, precisamente por su particular relación entre la vida contemplativa y la misión. La Fundación espera que este acercamiento permita a las nuevas generaciones descubrir "la belleza de una vocación tan real, viva y necesaria" y facilite un contacto con la vida contemplativa libre de prejuicios.