Tribunas

Mucho más que fútbol

 

Alberto García Chavida


La selección española de fútbol recogiendo la copa
de campeones del mundo del Mundial 2026.


 

 

 

 

 

 

Qué difícil es saber perder, casi tan difícil como saber ganar, que es lo que han hechos nuestros seleccionados de fútbol. El logro de un grupo de jugadores procedentes de todos los rincones de España, unidos por un mismo objetivo y que se sienten parte de un mismo equipo, es todo un símbolo. Todavía con la emoción de este momento histórico, escribo esto.

Ha sido una actuación memorable de fútbol, de entrega e incluso de buena educación. Han dado un baño de juego y realidad a los que aún defienden que se puede llegar a la victoria desde las trincheras.

Y destacando, por encima de todos, la figura de Luis de la Fuente. Un entrenador que, con su educación, temple y su fe, que nunca ha ocultado, ha llevado a un grupo de enormes futbolistas a la gloria. Me atrevería a decir que ha sido el gran artífice de este éxito.

En medio de toda la alegría, están las distintas promesas que habían hecho los jugadores en caso de ganar la esperada Copa del Mundo. La más llamativa es la que hizo Marc Cucurella, quien aseguró que se tatuaría la cara de Luis de la Fuente si se convertía en campeona del mundo. A esto, que parece una locura, hay otros que se han sumado y también llevarán para siempre el rostro del seleccionador en la piel.

A destacar también la dimensión social de esta victoria, que se ha celebrado en muchas partes del mundo, no solo en España. Algunas claves de esta victoria van más allá de lo futbolístico, con  la paradoja de la polarización y con la capacidad de unirse. Significa muchas cosas socialmente. Un país que parece muy enfrentado, pero que compite muy bien en equipo. Esto es muy aleccionador, la gente en las calles con las banderas, sin que nadie te mire con sospechas. Muchas veces sacar una bandera a la calle significa suspicacias, pero cuando esta bandera la saca un evento deportivo todo el mundo se reúne, es algo mágico.

Amor, amistad y alegría han estado presentes estos días, pero no lo olvidemos, estos tres ingredientes: amor, amistad y alegría hay que regar todos los días.