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93.000 seminaristas en territorios de misión: el apoyo clave de Obras Misionales Pontificias

 

Este domingo 26 de abril se celebra la Jornada de Vocaciones Nativas, junto a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con el lema “Todos oramos por todos”

 

 

 

25/04/26 | M. S.


 

 

 

Este domingo 26 de abril la Iglesia celebra conjuntamente la Jornada de Vocaciones Nativas y la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, bajo el lema “Todos oramos por todos”. Se trata de una cita que pone el foco en la importancia de apoyar las vocaciones en los territorios de misión, donde miles de jóvenes se preparan para convertirse en sacerdotes y religiosos, a menudo en condiciones de gran precariedad.

 

 

 

  1. Magnitud del desafío
  2. Dos millones de euros de España
  3. Construir una iglesia local sólida
  4. Muchas vocaciones y mucha esperanza
  5. El testimonio de Mons. Vincent Frederick Mwakhwawa
  6. El apoyo que el Papa canaliza

 

 

 


Sacerdote en tierras de misión.

 

 

 

Magnitud del desafío

En este contexto, Obras Misionales Pontificias (OMP) ha alertado sobre la magnitud del desafío: actualmente sostiene 751 seminarios diocesanos repartidos por África, Asia, Oceanía y América, en los que se forman más de 93.000 seminaristas que están llamados a tomar el relevo de los misioneros.

En concreto, se trata de seminarios menores, propedéuticos y mayores que acogen a 90.352 jóvenes. Sin el apoyo económico que reciben cada año, muchos de estos centros, ubicados en algunos de los lugares más pobres del mundo, tendrían que cerrar sus puertas.

 

Dos millones de euros de España

La financiación de estos seminarios proviene, en gran parte, de las aportaciones de los fieles de todo el mundo, canalizadas a través de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, especialmente durante la Jornada de Vocaciones Nativas. El pasado año, esta obra distribuyó un total de 15.793.859,18 euros para sostener estas instituciones. De esta cantidad, cerca de dos millones de euros procedieron de la generosidad de los españoles.

El destino de estos fondos es diverso. Aproximadamente el 78% se emplea en cubrir los gastos ordinarios de los seminarios y la manutención de los seminaristas. El resto se dedica a necesidades puntuales, como la construcción de nuevas aulas, la instalación de placas solares o el pago de matrículas universitarias.

Además, esta Obra Pontificia también apoya el primer año de formación de futuras religiosas pertenecientes a congregaciones nacidas en territorios de misión, que no cuentan con respaldo internacional. En este ámbito, el año pasado se destinaron 537.177 euros para ayudar a 2.400 novicias en 19 países de África, Asia y Oceanía.

 

 

 


Mons. Vincent Frederick Mwakhwawa, obispo de Malaui.

 

 

 

Construir una iglesia local sólida

Durante la presentación de esta jornada, el director de Obras Misionales Pontificias, José María Calderón, destacó el valor de esta labor. “Los misioneros hacen una labor espectacular”, afirmó, subrayando que su objetivo no es solo llevar ayuda puntual, sino contribuir a la construcción de una Iglesia local sólida. “No van a hacer su obra, sino que van a construir la Iglesia en los territorios donde están, y por eso uno de los frutos más importantes que pueden dar es que allí pueda haber sacerdotes, religiosos y religiosas que sean ellos los apóstoles de sus propias culturas”.

Calderón planteó además un horizonte esperanzador: el de unos territorios de misión que, con el tiempo, dejen de serlo al convertirse en diócesis plenamente desarrolladas. Para ello, insistió, es imprescindible contar con hombres y mujeres que entreguen su vida al servicio de la evangelización y la pastoral. Este proceso ya está en marcha, como demuestra el crecimiento del número de sacerdotes diocesanos nativos, que se ha triplicado en las últimas cuatro décadas: de 21.779 en 1989 a 62.829 en la actualidad.

 

Muchas vocaciones y mucha esperanza

Sin embargo, el reto sigue siendo enorme. “Gracias a Dios en los territorios de misión hay muchas vocaciones y mucha esperanza. Aun así, hay mucho por hacer: en todo Angola hay el mismo número de sacerdotes que en la archidiócesis de Madrid”, señaló Calderón, poniendo de relieve las desigualdades existentes.

Por ello, desde OMP se anima a los fieles a colaborar activamente con esta jornada, ya sea a través de las colectas, mediante donaciones en la web www.vocacionesnativas.es, por Bizum (00500) o mediante un sistema de becas. Asimismo, se invita a la oración, en el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, como parte esencial de este compromiso.

 

 

 


Intervención de José María Calderón,
director de Obras Misionales Pontificias (OMP),
durante la presentación de la Jornada de Vocaciones Nativas
y la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

 

 

 

El testimonio de Mons. Vincent Frederick Mwakhwawa

El testimonio de monseñor Vincent Frederick Mwakhwawa, obispo auxiliar de Lilongwe (Malaui), ilustra de manera concreta el impacto de estas ayudas. Cuando era niño, admiraba profundamente a un misionero italiano que visitaba su aldea cada cuatro meses para celebrar la Eucaristía. Aquella frecuencia le parecía insuficiente, pero era consecuencia de la escasez de sacerdotes. Conmovido por esta situación, Vincent decidió a los 10 años que quería ayudar.

Para asistir a los encuentros vocacionales, recorría más de 30 kilómetros en bicicleta cada verano, hasta que finalmente ingresó en el seminario menor. “Mis padres no tenían dinero, pero he podido formarme desde que tenía 14 años gracias a que la Obra de San Pedro Apóstol sostiene todos los seminarios diocesanos en mi país”, explica. “Soy fruto del sacrificio de buenas personas que ofrecieron dinero y rezaron por nosotros, os lo agradezco mucho”.

Su historia no es una excepción. En Malaui, como en muchos otros países de misión, la mayoría de los jóvenes que llegan a los seminarios provienen de familias que no pueden costear su formación. Sin embargo, esto no supone un obstáculo para su ingreso. “Algunos vienen de familias muy pobres, y tenemos que comprarles incluso zapatos, darles un dinero para que puedan comprar jabón, artículos de higiene, pasta de dientes...”, relata.

 

El apoyo que el Papa canaliza

En este contexto, el apoyo que el Papa canaliza a través de Obras Misionales Pontificias resulta decisivo para garantizar la existencia de clero local. “Si la Obra de San Pedro no existiera, la Iglesia en Malaui tampoco existiría, porque no habría sacerdotes ni religiosas. Yo, monseñor Vincent, no estaría aquí”, concluye.

La Jornada de Vocaciones Nativas, unida a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, se presenta así como una oportunidad para tomar conciencia de esta realidad global y para implicarse en ella, tanto desde la ayuda económica como desde la oración, con el objetivo de sostener y fomentar las vocaciones allí donde más se necesitan.

Toda la información sobre ambas jornadas se encuentra disponible en la web www.paraquiensoy.com.