25/04/2026 | por Grupo Areópago
El caso de Noelia, la joven de 25 años que recibió la eutanasia un 26 de marzo de 2026, conmocionó a gran parte de nuestra sociedad. Este caso revela hasta qué punto una sociedad puede dejar de proteger al que sufre y empezar a ver la muerte como salida y ello no deja de ser un claro síntoma del profundo deterioro moral de nuestro tiempo, de la pérdida del sentido de la vida y del triunfo de la cultura de la muerte, de una sociedad que agoniza y muere por deshumanización.
El 25 de junio de 2026 se cumplirán 5 años desde la entrada en vigor de la Ley de la Eutanasia. Desde que España aprobó su ley de eutanasia, 1.123 personas han sido eutanasiadas hasta finales de 2024, según el Ministerio de Sanidad, sin que aun estén publicadas las cifras del 2025.
Tras estas cifras hay vidas sesgadas y rompe a escuchar voces que se elogian del reconocimiento del derecho individual a morir. Rompe ver médicos, sanitarios, jueces y abogados formando parte del entramado de la muerte. ¿Dónde ha quedado el juramento hipocrático de los médicos y el principio non nocere de la ética médica y el sentido de justicia y de la defensa de la vida de los operadores jurídicos que han intervenido en la concesión de la eutanasia a esta joven de 25 años? ¿Por qué no se han puestos medios para aliviar el sufrimiento de Noelia en lugar de matar?
Una persona con un trastorno de personalidad grave que desarrolla ideas suicidas recurrentes ¿Está realmente capacitada para tomar tal decisión, realmente ha sido una decisión libre? ¿No es un contrasentido luchar por sacar adelante a personas que han intentado suicidarse para a continuación terminar con su vida?
El circo culmina con la entrevista pocos días antes de su muerte, en un programa de audiencia de una de las cadenas de televisión de nuestro país. Se le apoya y se le anima a continuar con el sin sentido de su decisión, se le considera como una heroína a la que imitar, porque además va a donar sus órganos. El mal con apariencia de bien.
La pregunta no es baladí: ¿Estamos frente a una sociedad que realmente acompaña al que sufre o que simplemente lo empuja a desaparecer?
GRUPO AREÓPAGO