Noche oscura

 

 

06/04/2026 | por Grupo Areópago


 

 

 

 

 

 

Desde el 13 de diciembre de 2025 al 26 de diciembre de 2026 la Iglesia celebra el Año Jubilar de San Juan de la Cruz en el que se conmemora el tricentenario de su canonización (1726) y el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia (1926). A lo largo de este año se invita a visitar lugares jubilares como su sepulcro en Segovia o su lugar de nacimiento en Fontiveros para ganar indulgencia plenaria, a la vez que se hace hincapié en el significado de su obra como maestro de oración y guía espiritual. Juan de Yepes Álvarez fue reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos junto a Teresa de Jesús.

Aunque sus tratados sobre teología suponen un hito en la historia de la Iglesia debido a su profundidad y misticismo es sobre todo en su poesía donde San Juan despliega la más absoluta exquisitez de matices en figuras alegóricas para explicar el tránsito del alma hasta su perfecta unión con Dios o en su lenguaje, el tránsito de la ¨amada¨ (alma) hasta el ¨amado¨ (Dios). Mientras en ¨Cántico espiritual¨ realiza un recorrido por este arduo proceso, en ¨Llama de amor viva¨ relata la fusión completa entre el alma y Dios. Así y todo, es sin lugar a dudas ¨Noche oscura¨ su obra más significativa, pues en ella se adentra en la incertidumbre y el abismo de la ¨aparente ausencia de Dios¨

Noches oscuras tenemos todos. Se manifiestan en múltiples formas y modelos. A veces son enfermedades, a veces situaciones laborales adversas, a veces simplemente soledad. De la misma manera y dentro del ámbito de la fe, son épocas en las que nos enfriamos en el trato con Dios o nos afanamos en hacer múltiples cosas sin tener en cuenta lo importante. En todos estos momentos es normal sentirnos en ¨noche oscura¨. Dios parece alejarse de nosotros, como si se mostrara sordo a nuestros problemas, como si no tuviera sentido nuestro dolor y nuestro esfuerzo. Es el momento perfecto para los enemigos del alma que San Juan define como demonio, carne y mundo. Es su momento de gloria, aquel en el que consiguen nublar nuestro entendimiento y sembrar la duda en nuestro corazón.

Sin embargo, San Juan consigue presentarnos estos estados como procesos de purificación que, aunque en apariencia nos alejan de Dios por el contrario nos acercan más que nunca a él. El desánimo, la frustración o el miedo se convierten en caldo de cultivo perfecto para que los amigos de alma (que también los hay) comiencen también a trabajar. Y la fe, la esperanza y la caridad capitaneadas por el espíritu santo dan comienzo a su tarea. Es el instante ideal para que Dios comience a modelarnos, para que desarrolle nuestra humildad, para que la paciencia vaya brotando con mesura, para que la quietud se aloje dentro de nosotros sin distracciones ni algarabías. Es el camino que sin ser conscientes nos lleva a la santidad, porque si, tenemos que tener claro que este proceso es universal, se da en el cristiano de a pie y se ha dado en los grandes santos que hoy en día pueblan nuestros altares.

Dios te quiere siempre como te encuentra y este es el sentido que San Juan manifiesta en ¨Noche oscura¨, un camino de acercamiento en el que la falta de luz se contrarresta con la abundancia de fe, un camino en el que la ausencia se hace presencia. Leamos a San Juan.

 

 

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