Vaticano

 

Paolo Rudelli, el diplomático discreto que se convierte en el “número 3” del Vaticano

 

El Papa León XIV sitúa al arzobispo italiano al frente del corazón del poder vaticano tras años de experiencia internacional, con un estilo basado en la conciliación y la prudencia

 

 

 

31/03/26 | M. S.


 

 

 

El Papa León XIV ha dado uno de los primeros golpes de timón de su pontificado con un nombramiento clave: el del arzobispo italiano Paolo Rudelli como nuevo Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, un puesto considerado el auténtico “número 3” del Vaticano y uno de los más influyentes en el gobierno de la Iglesia.

 

 

 

  1. Se confía a san Juan XXIII
  2. Un diplomático de carrera, no un hombre mediático
  3. Un estilo basado en la conciliación y la prudencia
  4. Su papel en Colombia: diálogo en un contexto complejo
  5. El relevo de Edgar Peña Parra: de la polémica a la discreción
  6. Un nombramiento que define el estilo de León XIV
  7. Un perfil para el poder silencioso
  8. Otros nombramientos del Papa

 

 

 


El arzobispo Paolo Rudelli, nuevo sustituto para
Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.

 

 

 

Rudelli, hasta ahora nuncio apostólico en Colombia, sustituye al venezolano Edgar Peña Parra en una decisión que, más allá de un simple relevo, marca un cambio de estilo en el corazón de la Curia romana.

El cargo que asume coordina la actividad interna del Vaticano, supervisa la administración diaria y actúa como puente entre el Papa y los distintos organismos de la Santa Sede, (coordinará los distintos “ministerios” del Vaticano, es decir, los dicasterios) lo que lo convierte en una figura comparable a un jefe de gabinete o ministro del Interior.

Es un cargo considerado el tercero en importancia dentro de la Santa Sede, solo por detrás del Papa y del Secretario de Estado.

 

Se confía a san Juan XXIII

"La llamada del Santo Padre León para colaborar estrechamente en el ejercicio de su misión suprema como sustituto de la Secretaría de Estado es un gesto de confianza inmerecida que me honra profundamente", ha comentado el propio Rudelli en una nota.

"Animado por la fe", asegura que "asume este servicio en el espíritu indicado por la constitución apostólica Praedicate Evangelium", y consciente de "poder contar con la guía del cardenal Secretario de Estado y con la colaboración del asesor y de todo el personal de la Sección de Asuntos Generales". En particular, el nuevo sustituto confía en la "intercesión" de un ilustre compatriota suyo, San Juan XXIII.

 

Un diplomático de carrera, no un hombre mediático

Nacido el 16 de julio de 1970 en Gazzaniga, en la provincia italiana de Bérgamo, Paolo Rudelli fue ordenado sacerdote en 1995 y se formó en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde obtuvo un doctorado en teología moral y una licenciatura en derecho canónico.

Ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede en 2001, iniciando una carrera internacional que lo llevó a trabajar en Ecuador, Polonia y posteriormente en la propia Secretaría de Estado, antes de ser nombrado observador permanente ante el Consejo de Europa en Estrasburgo en 2014.

En 2020 fue enviado como nuncio a Zimbabue y en 2023 a Colombia, donde ha desarrollado su última etapa antes de su ascenso al núcleo del poder vaticano.

Su perfil es el de un diplomático puro, formado dentro del sistema y alejado de la exposición mediática o las polémicas doctrinales.

 

Un estilo basado en la conciliación y la prudencia

A diferencia de otros altos cargos de la Curia, Rudelli no es conocido por grandes discursos ideológicos, sino por una predicación sobria y centrada en valores pastorales clásicos.

Durante su etapa en Colombia, dejó frases que reflejan bien su estilo. En una homilía en Cúcuta afirmó que “la fe mueve montañas” y que “permite perdonar”, subrayando la dimensión práctica de la fe en contextos de sufrimiento.

En otra intervención, insistió en la dimensión personal de la vida pública al señalar que “un voto no es un acto burocrático: es la expresión de una persona”.

También, en un mensaje sobre la situación del país, llamó a asumir responsabilidades colectivas: “Es el momento de tomar decisiones y compromiso para la paz y el bien del país”.

Su discurso gira en torno a tres ejes constantes:

 

  • la reconciliación
  • la responsabilidad moral
  • la unidad

 

Un tono que encaja con su papel diplomático y que explica su elección para un puesto que exige discreción y capacidad de mediación.

 

Su papel en Colombia: diálogo en un contexto complejo

Rudelli llegó a Colombia en 2023, en un momento marcado por tensiones políticas y procesos de paz abiertos. Allí desempeñó un papel de interlocutor entre la Iglesia, el Gobierno y distintos actores sociales.

Según la Conferencia Episcopal de Colombia, durante su servicio como Nuncio Apostólico, se distinguió por su cercanía con las comunidades y su interés por conocer de manera directa la realidad del país. Recorrió numerosas jurisdicciones eclesiásticas y visitó diversas regiones, compartiendo con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos.

Su misión, como la de cualquier nuncio, no fue solo representativa, sino también de mediación en un país donde la Iglesia sigue siendo un actor relevante en la vida pública.

En ese contexto, su insistencia en el perdón, la reconciliación y la responsabilidad política adquirió un significado particular, consolidando su perfil como un diplomático capaz de moverse en escenarios delicados.

En su despedida, monseñor Rudelli animó a la Iglesia en Colombia con palabras del Santo Padre: “Esta es la hora del amor…construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad…fermento de concordia para la humanidad”.

 

El relevo de Edgar Peña Parra: de la polémica a la discreción

El nombramiento de Rudelli cobra especial relevancia por la figura a la que sustituye. Edgar Peña Parra, que ocupaba el cargo desde 2018, ha sido considerado en algunos ambientes como una figura polémica.

Durante su etapa, la Secretaría de Estado se vio envuelta en el escándalo financiero relacionado con la compra de un inmueble en Londres, un caso que derivó en investigaciones judiciales y una fuerte exposición mediática del Vaticano. El propio Peña Parra reconoció en su despedida que se trató de “momentos de sufrimiento institucional” vinculados a ese proceso.

Además, su gestión fue objeto de críticas internas en algunos sectores eclesiales, en un contexto marcado por tensiones en la Curia y por el impacto del caso Becciu, que ya había debilitado la credibilidad de ese departamento.

Aunque Peña Parra ha sido ahora destinado como nuncio en Italia —una plaza de gran importancia—, su etapa deja un balance controvertido que explica, en parte, la elección de un perfil más técnico y menos expuesto como el de Rudelli.

 

Un nombramiento que define el estilo de León XIV

El ascenso de Rudelli es interpretado como una señal clara del estilo de gobierno de León XIV. Se trata del primer gran cambio en la cúpula vaticana desde su elección en 2025 y apunta a una voluntad de reforzar la estabilidad interna.

Frente a perfiles más políticos o mediáticos, el Papa ha optado por un diplomático con experiencia internacional y sin desgaste público, en un momento en el que el Vaticano busca recuperar credibilidad tras años de tensiones financieras e institucionales.

En este sentido, la elección de Rudelli no supone un giro ideológico, sino más bien un movimiento hacia la profesionalización y el control interno.

 

Un perfil para el poder silencioso

Con Paolo Rudelli, el Vaticano coloca en uno de sus puestos más delicados a un hombre sin estridencias, formado en la diplomacia y con una trayectoria marcada por la discreción.

No es un reformador mediático ni un ideólogo, sino un gestor del poder silencioso, alguien acostumbrado a trabajar entre bastidores.

Y precisamente por eso, su nombramiento puede ser uno de los movimientos más significativos del nuevo pontificado: el de alguien que no busca protagonismo, pero que desde ahora estará en el centro mismo del gobierno de la Iglesia.

 

Otros nombramientos del Papa

El nombramiento de Rudelli forma parte de un paquete más amplio de decisiones adoptadas por León XIV y comunicadas por el Vaticano.

Entre ellas destaca el traslado de Edgar Peña Parra como nuncio apostólico en Italia y San Marino, una de las sedes diplomáticas más relevantes de la Santa Sede.

Por otra parte, el arzobispo Petar Rajič, hasta ahora nuncio apostólico en Italia y en la República de San Marino, ha sido nombrado como prefecto de la Casa Pontificia. El arzobispo, nacido en Canadá en el seno de una familia croata, se encargará de dirigir la labor de la Prefectura, órgano de la Curia responsable del orden interno y de la gestión cotidiana de la vida del Pontífice, incluida la organización de las audiencias programadas.

El cargo estaba vacante desde 2023, cuando el arzobispo Georg Gänswein concluyó su mandato y fue posteriormente nombrado nuncio en los países bálticos (Letonia, Estonia y Lituania). Se trata de los mismos países en los que Rajič había desempeñado el cargo de nuncio desde 2019, antes de su llegada a Italia en 2024.