En voz baja
Nueva campaña audaz de la ACdP para el 8M: "Reza como María, Reina como Isabel, confía como Mónica"
06/03/26
Una nueva campaña audaz y sin complejos de la Asociación Católica de Propagandistas. Esta vez, con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer.
El lema no es ni más ni menos “Busca la santidad”, una invitación directa a redescubrir la grandeza histórica de la mujer y a convertirla en inspiración concreta para la vida cotidiana.
Así, han llenado marquesinas de distintas ciudades de España inspirándose en cinco mujeres: "Reza como María, Lucha como Juana, Reina como Isabel, Sirve como Teresa y Confía como Mónica".
- En primer lugar, la Virgen María, madre de Jesús, constituye para millones el modelo por excelencia de confianza, humildad y fortaleza ante la adversidad. Su figura, central en la tradición cristiana, encarna una grandeza que no nace del poder visible, sino de la fidelidad silenciosa y de la entrega total a una misión.
- Juana de Arco (1412–1431) encarna la valentía y la fidelidad a la propia conciencia. Siendo apenas una adolescente campesina, lideró tropas francesas en la Guerra de los Cien Años movida por su fe, y murió con solo 19 años. Su canonización posterior la convirtió en símbolo universal de coraje moral frente a la adversidad.
- Isabel la Católica (1451–1504), reina de Castilla y protagonista decisiva en la configuración política de España. Su impulso a la empresa americana y su sentido de misión histórica estuvieron profundamente marcados por su fe, integrando convicciones religiosas y acción de gobierno en un momento clave para Europa.
- Ya en el siglo XX, la figura de Teresa de Calcuta (1910–1997) proyecta esta misma llamada en el corazón de la modernidad. Fundadora de las Misioneras de la Caridad, dedicó su vida al cuidado de los más pobres entre los pobres en la India. Su servicio radical y silencioso fue reconocido internacionalmente, entre otros galardones, con el Premio Nobel de la Paz.
- En los primeros siglos del cristianismo, destaca Santa Mónica (siglo IV), ejemplo de perseverancia y esperanza en el ámbito familiar. Durante años rezó incansablemente por la conversión de su hijo Agustín, quien acabaría convirtiéndose en uno de los pensadores más influyentes de la historia cristiana. Su historia muestra cómo la santidad puede ejercerse desde la discreción del hogar y, sin embargo, tener consecuencias históricas.