Vaticano
Nerea y Fernando, de Talavera de la Reina tienen 7 hijos, uno de ellos en el seminario Menor. El último embarazo muy complicado, "ofrecido al Señor por el pontificado del Papa León"
01/03/26 | Marta Santín, X
En un encuentro lleno de cercanía y profundidad espiritual, el Papa León XIV recibió este sábado 28 de febrero a las comunidades de cuatro seminarios españoles —Alcalá de Henares, Toledo, el Interdiocesano de Cataluña y Cartagena— en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano. La audiencia fue un momento de gracia que reunió a obispos, formadores, seminaristas y sus familias, y que quedó marcada por un gesto entrañable: la presentación del pequeño León, un bebé cuyo nombre fue inspirado por el mismo Pontífice.
- Nerea y Fernando, siete hijos y su bebé León
- Una imagen de cercanía
- “Quitar lo sobrenatural es perder lo natural”
- La emoción del obispo de Alcalá
- Agradecimiento desde Cartagena
- Generosidad de haber decidido seguir al Señor
El Papa bendice al bebé León en brazos de su madre Nerea.
Nerea y Fernando, siete hijos y su bebé León
Entre los asistentes se encontraban Nerea y Fernando, un matrimonio de Talavera de la Reina y que tienen siete hijos. Uno de ellos se encuentra actualmente en el seminario Menor, y la familia decidió acompañarlo a esta audiencia como muestra de apoyo y comunión con su vocación.
Pero la historia que conmueve a todos va más allá del encuentro de los seminaristas con el Papa: Nerea y Fernando pasaron por un último embarazo complicado y, según fuentes cercanas a la familia relatan a Religión Confidencial que ofrecieron todas las angustias al Señor por el pontificado de León XIV. “El niño salió adelante y hemos decidido llamarle León en honor al Santo Padre”, cuentan los padres emocionados.
Una imagen de cercanía
La audiencia fue un espacio donde la calidez humana se mezcló con la profundidad espiritual. En un gesto lleno de afecto, el Papa León XIV tomó al bebé en brazos y bendijo también a sus hermanos.
El pequeño llevaba puesta un orla del Colegio de las Agustinas, que el Pontífice se quedó como recuerdo de este encuentro familiar. Las niñas del matrimonio asisten al Colegio de la Compañía de María, y la fotografía de la madre con su bebé y el Papa bendiciéndole refleja un instante de felicidad compartida que quedará grabado en la memoria de la familia y de quienes presenciaron el momento.
El Papa bendice al bebé León en brazos de su madre Nerea.
“Quitar lo sobrenatural es perder lo natural”
El discurso del Papa ante los seminaristas y sus familias se centró en un eje decisivo para la vida cristiana y, de manera particular, para la vocación sacerdotal: la necesidad de cultivar una “mirada sobrenatural”.
León XIV evocó una frase del escritor inglés G.K. Chesterton: “Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural”, para advertir sobre el riesgo de una vida que prescinde de Dios en lo cotidiano. Subrayó que no se trata únicamente de evitar lo escandaloso, sino de no relegar al Señor al plano de las palabras mientras se le excluye de los criterios concretos que orientan la existencia.
El Papa profundizó en esta idea: “¿Qué podría haber más antinatural que un seminarista o un sacerdote que habla de Dios con familiaridad, pero vive interiormente como si su presencia existiera sólo en el plano de las palabras, y no en el espesor de la vida? Nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios. Por eso, en el fondo, todo comienza —y vuelve siempre— a la relación viva y concreta con Aquel que nos ha elegido sin mérito nuestro”.
Otra de las frases impactantes del Santo Padre fue la siguiente: “La vida espiritual no da fruto por lo que se ve, sino por lo que está profundamente arraigado en Dios”.
Alumnos del Seminario Menor de Toledo con el Papa.
La emoción del obispo de Alcalá
En la plaza de San Pedro, Mons. José Manuel Prieto, obispo de Alcalá de Henares, compartió la emoción del momento: “Ha sido un momento muy emocionante, un momento de gracia en el que el Santo Padre nos ha invitado a ser fieles a nuestra vocación, a la vocación de estos seminaristas, y nos ha hablado a mirar la realidad con ojos de fe, con mirada sobrenatural, y nos ha invitado a no perder la presencia de Dios durante el día”.
La experiencia también fue profundamente significativa para los formadores. Luis Eduardo Morona Alguacil, rector del Seminario Diocesano, señaló: "Estamos muy agradecidos al Santo Padre, al Papa León. Esta mañana ha sido un gozo podernos juntar varios seminarios de España para escuchar al sucesor de Pedro, que ha tenido palabras que han sido de confirmación en la fe y de ánimo para vivir la formación en nuestros seminarios".
Por su parte, el rector del seminario Redemptoris Mater, Óscar Antonio Flores Solórzano, indicó que "lo que nos ha dicho el Papa es tener una mirada trascendente, que lo necesitamos en el seminario. Una mirada de fe para vivir nuestro ministerio y la vocación de los seminaristas".
Agradecimiento desde Cartagena
También Jesús Sánchez, rector del Seminario Mayor San Fulgencio de Cartagena declaró antes del encuentro con el Papa: “Tanto los seminaristas como los formadores vivimos este momento con gran emoción, pues será la primera vez que nos podamos encontrar con el Papa León XIV y escuchar aquellas indicaciones que nos quiera regalar para vivir mejor este itinerario de la formación sacerdotal, y será una ocasión para mostrar nuestra comunión con él y con la Iglesia”. Por su parte, Óscar Antonio Flores Solórzano, rector del seminario Redemptoris Mater, resaltó la importancia de este encuentro para reforzar la fe y el compromiso de los seminaristas en su camino vocacional.
Generosidad de haber decidido seguir al Señor
El encuentro concluyó con un mensaje de aliento y esperanza por parte del Santo Padre: “Queridos hijos, os agradezco, en nombre de la Iglesia, la generosidad de haber decidido seguir al Señor. Hacedlo siempre con la certeza de que no camináis solos: Cristo os precede, María Santísima os acompaña y la Iglesia entera os sostiene con su oración”, dijo el Pontífice.
Fue un recordatorio para todos de que la vocación, la fe y la familia se entrelazan de manera que cada gesto cotidiano puede reflejar la grandeza de la mirada sobrenatural que él nos invita a cultivar.