Tribunas
23/02/2026
¿Es el clero de Madrid el mejor clero del mundo?
José Francisco Serrano Oceja
Sacerdotes de Madrid en Convivium.
Foto: Archimadrid.

Durante estos días pasado, sobre todo después del Convivum, he escuchado varias veces la afirmación de que el clero de Madrid es el mejor clero del mundo. ¿Es esto así?
Me recordó aquella escena del primer capítulo de la emblemática serie “Newsroom”, en la que al protagonista, Will Mcavoy, en un diálogo en la Universidad de Columbia, le preguntan por qué piensa que los Estados Unidos es el mejor país del mundo.
Mcavoy se lanza a la piscina y afirma que “no lo es”. Y después de pronunciar uno de los mejores discursos de la ficción televisiva, da un giro al guión y señala, con fuerza, que ahora no lo es, pero que lo ha sido cuando estaba gobernada por “hombres grandes, hombres venerados…”.
Que conste, sin perjuicio de lo que siga afirmando, que creo que si el clero de Madrid no es el mejor del mundo, está muy cerca de serlo. Para afirmar esto tendría que conocer a fondo el clero de Roma, el de Milán, el de París, el de Nueva York… Y no es el caso. Pero, salvando aquello de que toda generalización es injusta con la realidad, que el clero de Madrid es buenísimo es indudable. Y que quede claro que estoy comparando clero de metrópolis, con perdón de Barcelona.
Lo primero que hay que advertir, antes de entrar en disquisiciones históricas, es que si el clero de Madrid es el mejor clero del mundo, y entiendo que esto no es un halago fácil al clero, lo es por una historia.
Una historia que no viene de cuatro, cinco años, que es lo que de media tarda en formarse un sacerdote sólo para ordenarse, sino de más tiempo.
Quizá se piense que el clero de Madrid es así porque es cuantioso y plural. Ojo que la lectura de los números siempre se puede interpretar.
Si lo es se debe, sin lugar a dudas, a las instituciones que formaron a los sacerdotes y a los procesos subsiguientes de su acompañamiento.
Cuando hablamos del clero de Madrid incluimos en esta denominación a varias generaciones, al menos cuatro. Habría que plantearse qué generaciones son las que marcan esa tendencia, qué generaciones son las que más se parecen a las anteriores, qué generaciones han roto con las que les siguen o en cuáles ha existido esa continuidad que le hace el mejor del mundo.
Vayamos a las razones históricas. Se podría decir que el clero de Madrid lo es porque ha tenido un buen Seminario, que no lo niego. No olvidemos que hablamos de un Seminario de una diócesis históricamente reciente, que ha pasado por varias etapas, desde la del Seminario campesino de Eijo y Garay al Seminario divido en dos grupos, los de Golfín y los de García Gasco, o la época del hoy jaleado Juan de Dios Martín Velasco, o la época posterior de García de la Cuerda et alii.
También podemos pensar que el clero de Madrid es el mejor del mundo por su formación intelectual, con lo que tendremos que hablar del milagro de la hoy Universidad Eclesiástica San Dámaso, de la verdadera San Dámaso, que si ofrece esos resultaos debiera permanecer siendo la verdadera. También del número de sacerdotes que se han enviado a estudiar al extranjero, o por el que tienen titulaciones civiles, tan a mano en una capital de Estado con más de una veintena de Universidades.
Podemos referirnos también a la pluralidad del clero. Se podía pensar que el clero de Madrid es el mejor del mundo porque tiene un alto número de sacerdotes miembros, por ejemplo de Comunión y Liberación, o de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y del Opus Dei, ¿a que nadie da la estadística de arciprestes que pertenecen a esta última?, o al Prado, o del Camino Neocatecumenal, aquellos que cuando los jesuitas se fueron del Pozo y aledaños allí se plantaron a misionar, o …
Si seguimos en la historia, podemos referirnos a que es un magnífico clero que superó la historia de los 100 que luego eran 300 y que al final terminaron en 20, que jugó un papel en su momento, que le hizo la vida imposible a Suquía y que se disolvió como el azucarillo en la época de Rouco y que ahora ya ha llegado a los palacios.
Podemos pensar también que es un magnífico clero por la presencia de la Vida Consagrada, masculina y femenina, por los Institutos seculares, y su influencia en el mundo del clero secular, que sin duda es una riqueza.
Religiosos a los que Casimiro Morcillo les dijo que para tener una parroquia en le centro de Madrid había que tener otra espejo en la periferia, en los barrios marginados. Eso es sabiduría pastoral. Una presencia muy significativa en la ciudad de la Compañía de Jesús, por cierto.
Otro dato del clero de Madrid es que es acogedor como pocos. Como el pueblo de Madrid, que recibe a todo el mundo con los brazos abiertos. De hecho el clero de Madrid es bastante “católico”. Los naturales de la Cofradía de San Pedro saben de esto.
Debemos, sin duda, analizar la influencia de los obispos que ha tenido Madrid para pensar que si el clero de Madrid es el mejor del mundo porque tuvo los arzobispos y obispos auxiliares mejores del mundo.
¿Por dónde quieren que empiece y termine?
Casimiro Morcillo, extraordinario, fue el único secretario del Concilio que no llegó a cardenal; Tarancón, extraordinario, un número uno en las relaciones con el Estado y la sociedad; Suquía, un hombre de transición que, sin quererlo o saberlo, desbrozó el camino al siguiente; Rouco, por análisis de edades generacionales el que más ha marcado al actual clero, que dicen es el mejor del mundo; Osoro, que hizo lo que pudo cuando no le confundieron.
También podemos pensar que el clero de Madrid es el mejor del mundo porque el laicado es el mejor del mundo. A un buen clero, un buen laicado, aunque esto suene un poco clerical. Mejor, a un buen laicado, sujeto cristiano, un buen clero.
De hecho la estructura parroquial de Madrid sigue siendo la de Casimiro Morcillo. Ítem más, en Madrid nació el Camino Neocatecumenal, el Opus Dei, se estableció en España Comunión y Liberación, San Egidio, del que últimamente ya no se habla tanto.
Es posible que sea el mejor del mundo porque ha sabido como nadie ser fiel a la continuidad de los mandatos pontificios y a los estilos pontificios.
No niego que haya razones para pensar que el clero de Madrid es el mejor del mundo. Que el Papa León XIV, cuando le dijeron esto, asintiera con la cabeza y por eso nos visite pronto para comprobarlo, no lo descartemos.
Pero si el clero de Madrid es le mejor del mundo convendría que siguiera así. Por el bien de todos.
José Francisco Serrano Oceja