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El sacerdote y periodista Juan Rubio regresa con un estudio sobre los mártires de Andújar

 

Los doce mártires de los que esboza una biografía personal, aportando fuentes inéditas, formaron parte de la reciente beatificación en la Catedral de Jaén

 

 

 

José Francisco Serrano Oceja | 16/02/26


 

 

 

El sacerdote y periodista, exdirector de la Revista “Vida Nueva”, Juan Rubio, regresa a la palestra pública con un original estudio de los mártires de la persecución religiosa durante los primeros meses de la Guerra Civil en su tierra de Andújar.

 

 

 

  1. El martirio les vino muy pronto
  2. “Grandes y poderosas fuerzas diabólicas”
  3. Burlar algunas leyes como la prohibición de procesiones
  4. Martirios que estremecen
  5. ¿A qué secreta furia respondía tanto odio repentino?

 

 

 


Juan Rubio Fernández.
Foto: Diócesis de Jaén.

 

 

 

Los doce mártires de los que esboza una biografía personal, aportando incluso fuentes inéditas, tanto escritas como orales, formaron parte de la reciente beatificación que se celebró el pasado 13 de diciembre en la Catedral de Jaén.

 

El martirio les vino muy pronto

Esta bellamente escrita original propuesta de los mártires radica, entre otras razones, en los textos que forman parte de lo que el autor ha denominado “Vísperas, Solemnidad y Octava”. Mártires, por cierto, que lo fueron en el escaso período de tiempo del 15 de agosto al 17 de octubre de 1936, en el contexto de los primeros meses de la Guerra Civil española.

En artículo reciente, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, señalaba que “a la gran mayoría, de 1936, el martirio les sobrevino tan pronto, que no pudieron conocer bien ni la finalidad ni el fin del levantamiento. En todo caso, no eran combatientes y no promovieron la guerra. La revolución los buscó sin tregua en sus casas, conventos y escondrijos para matarlos, ante todo porque eran católicos; y esto entraba en su programa desde antes de la guerra”.

 

“Grandes y poderosas fuerzas diabólicas”

A modo de memoria martirial de la Iglesia de Andújar, Juan Rubio ofrece un invitatorio a modo de vísperas en el que pretende contextualizar por qué, siendo esa localidad la localidad más religiosa de la provincia y de la diócesis de Jaén, una de las que tenía mayor devoción mariana de Andalucía, en escasos cinco años pasó a ser el altar del martirio de venerados hijos suyos.

Entre los doce mártires de los que aquí se da fe detallada hay, por ejemplo, el testimonio de quien era el cartero local, miembro de la Adoración Nocturna, un hombre reconocido por todos por su bondad y por su espíritu de servicio.

En un momento de su exposición inicial Juan Rubio señala que “lo que cada vez tengo más claro es que en esos años fueron “grandes y poderosas fuerzas diabólicas” las que se confabularon y ensañaron para destruir España”.

 

Burlar algunas leyes como la prohibición de procesiones

En estos compases de contexto, nuestro autor hace una interesante síntesis de la bibliografía reciente sobre este período de la historia, también de la eclesiástica local. Hay en esa crónica de la transformación de una ciudad, que bien pudiera ser ejemplo de la transformación sufrida en muchas localidades de España en lo que a la fe y a los católicos se refiere, algunas curiosidades, de entre las que destaco la siguiente, en palabras de Juan Rubio:

“Por otra parte, en los primeros años de la república, los andujareños, por imaginativos, buscaron triquiñuelas para burlar algunas leyes como la prohibición de procesiones. Los vecinos del barrio de Capuchinos, con tal de sacar en procesión a la Divina Pastora, la afiliaron a un partido republicano minoritario y sin representación municipal. Vistieron la imagen con colores de la bandera tricolor y le colgaron al pecho el carnet de afiliada. Así, cuando salió en procesión, los devotos que iban en ella decían a los curiosos que se iban acercando: “Es una ciudadana que ha salido a dar un paseo””.

 

Martirios que estremecen

Pero el grueso del libro lo ocupan las biografías martiriales de Ildefonso Galán Cruz, Agustín González Lara, Antonio Romeu Collado, Francisco Javier Bellido Aragón, José Bellido Aragón, Pedro Solís Rodríguez, José Manuel Lemus Garzón, José García Navarro, Manuel Median de la Torre, Manuel Ramírez González, Juan Manuel Solas López y Juan de Dios Manjón Lombardo.

Algunas páginas aquí leídas estremecen. Por ejemplo la forma de muerte del sacerdote, -se decía que el más estudiado y culto de los que había en Andújar- Pedro Solís Rodríguez, a quien le llevaron a la checa de la localidad, le ataron a una mesa de matarife, le fueron cortando poco a poco manos, pies, orejas, lengua y ojos. Lo castraron y le dieron a comer los testículos ensangrentados… y no sigo.

 

¿A qué secreta furia respondía tanto odio repentino?

En uno de los párrafos finales se retoma una pregunta que en su día se hizo don Antonio Montero Moreno, el gran estudioso de los mártires españoles del siglo XX: “¿A qué secreta furia respondía tanto odio repentino y generalizado contra la fe en una sociedad donde el catolicismo era seguido masivamente?”.

El libro se cierra con la reproducción de la Carta Pastoral que el obispo de Jaén, monseñor Sebastián Chico, escribiera con el título “Memoria de los Mártires del S. XX” y firmara el pasado 6 de noviembre de 2025.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Rubio Fernández,
Testigos del Amor crucificado.
Gráficas La Paz.